lunes, 18 de octubre de 2010

Pesadillas? o una realidad alterna..? [tercera parte]

Me quedé sentada en el sofá junto a la única ventana de la pequeña habitación, ella se movía frenéticamente de un lado a otro como si buscara algo. Preferí no preguntar y sumirme en la tranquilidad de mi silencio interno.

-Acaso piensas quedarte ahí todo el maldito día? - dijo en un tono bastante desagradable haciendo que desviara inmediatamente mi vista del paisaje que se lograba ver a través de la ventana.

-Y que se supone que puedo hacer?

-Vas o te quedas? - Preguntó con las llaves en la mano.

-A donde? - Pregunté algo confundida.

-No lo se, a cualquier parte, a la playa, a donde sea... solo no quiero estar aquí - dijo esta vez en un tono más suave.

-Está bien, te acompaño - accedí y me paré rápidamente, busqué mi poleron sobre la desordenada cama y salimos de la casa.

Emprendimos rumbo hacia la playa que se encontraba desolada por el día nublado y amenazante pero aún así bastante caluroso, teníamos toda la playa para nosotras solas. Ella caminaba a paso lento con un cuaderno bajo el brazo y siempre con el gorro de su poleron sobre su cabeza, esa era una de las cosas que había llamado mi atención desde el día en que la conocí, no importaba que tanto calor hiciera, nunca se sacaba el gorro, era como si quisiera privar a la humanidad de aquellos hermosos y profundos ojos color miel.

-Sentémonos ahí - indicó cerca de la orilla y yo solo asentí y la seguí.

Me quedé con la mirada fija en el horizonte, deleitándome con el color verdoso de las pasivas aguas y una que otra ola que amenazaba con mojar mis zapatillas, ella abrió su cuaderno y yo llevé mi vista hacia sus escrituras y por inercia comencé a leer.

-Que es exactamente lo que escribes? - inquirí y ella me observó de forma seria causándome un escalofrío que recorrió toda mi columna.

-Pensamientos, cosas que siento... escribo sobre algunas personas... aún sin nombrarlas - volvió su vista hacia la hoja en blanco y comenzó a escribir, yo desvié mi mirada llenándome del prestigioso paisaje y disfrutando la paz de aquel nublado día, intentando captar cada uno de los sonidos a mi alrededor.

-Aquí mismo fue donde nos conocimos - interrumpí esta vez y me dejé caer hacia atrás poniendo mis manos bajo la nuca sintiendo la tibieza de la arena en mi espalda.

-Como olvidar aquella tarde en la que no me dejaste escribir ni una sola línea - Respondió y esbozó una dulce sonrisa. - ya nos conocemos de hace un mes, y me siento responsable de ti...

-Lo siento - dije mientras la observaba minuciosamente.

-No hay problema, después de todo... eres una de las únicas personas con las que me agrada estar, aunque no te lo demuestre - sonrió nuevamente viéndome a los ojos.

-No se por que contigo siento como si nada pudiese hacerme daño - dije sin pensar muy bien en las palabras que mi boca estaba dejando escapar.

-Supongo que extrañas a tu madre, y por eso sientes eso cuando estás conmigo - contestó de forma serena y hasta tierna, como pocas veces solía serlo conmigo.

-Quizás... - luego de mi breve respuesta el silencio nos inundó, nunca sabíamos muy bien de que hablar, el echo de que ella fuese mayor que yo me hacía sentir extremadamente inferior. Aún así mis miradas hacia ella eran constantes y llenas de dulzura como intentando que mis ojos descifraran el secreto tan bien escondido de los suyos que en escasas oportunidades se dejaban ver.

-Ayer terminé con mi novia... - soltó de pronto interrumpiendo el silencio y sin quitar la vista de su cuaderno continuó hablando. - Ella me estaba enfermando, sus celos, sus malditos celos estúpidos, varias cosas de ella acabaron cansándome sabes? Además, se que te trataba mal cuando yo no estaba presente, así que te pido una disculpa.

-No te preocupes... yo se que no le caigo bien, pero no entiendo como me dices que terminaron si hace cuatro días se veían tan felices...

-Bueno, además de todas las cosas que me molestaron de ella, me gusta otra persona, y puedo ser cualquier cosa menos deshonesta con mis parejas, yo a ella ya no la quería y no podía seguir fingiendo cariño, cuando ya no lo siento...

-Osea que terminaste con ella por que te gusta otra chica? - Pregunté con notorio asombro.

-Si, bueno... no estaba segura de eso, de la otra chica... pero ahora creo que si, siento cosas fuertes por ella... - dijo sin dejar de sonreír y vi como un tenue color rosa se apoderó de sus mejillas.

-Y se puede saber quien es? - Pregunté de forma divertida.

-No seas tan curiosa! - dijo dándome un suave golpe en el costado haciéndome soltar un gemido por mis aún resentidos golpes de la noche anterior. - Lo siento! olvidé que estás herida...y bueno Tarde o temprano lo sabrás, pero no es el momento...

-Es respetable, si no quieres decirlo estás en todo tu derecho - sonreí

-No puedo creer que entiendas todo esto con tanta madurez y tranquilidad - soltó

-Que... ¿acaso debería asustarme y comportarme como toda esa manga de estúpidos homofobicos que caminan por las calles? ¿A que demonios se supone que debería temer?

-Tienes razón, maldita sea, me haces sentir como si fuese yo quien tiene 13 y tu 17 - dijo y ambas reímos.


Continuará







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