viernes, 29 de agosto de 2014

#16





- ¿Qué se siente estar siempre en invierno? - Inquirió inocente, y sutil mientras sus grandes ojos se incrustaban en los míos.
- El frío que llevo en el pecho es algo que va más allá, es algo que siempre ha estado ahí, he intentado quitarlo, he intentado ser feliz pero todos mis intentos han sido inútiles - Sinceré con un leve dejo de tristeza al hablar, mientras el se acercó de forma lenta hasta mi rostro dejando pequeños besos sobre mis mejillas para luego culminar con una suave caricia que recibí gustoso.
- Me pregunto que sientes cuando te beso... Y cuando te toco... - Musitó acariciando repetidas veces mi rostro.
- Me siento... vivo. - Respondí simplemente.
- Sientes... Eso es lo único que me importa saber... Dame el tiempo necesario y haré que el invierno se vaya lejos, muy lejos de aquí. - Dijo finalmente para luego regalarme un corto beso en los labios.

A long long night...





Esta será una larga noche - Dijiste posando tu mirada serena sobre mi cuerpo.

No pude entender bien en aquel momento a lo que te referías, ni siquiera podía imaginarlo así que decidí solo asentir, porque fuese lo que fuese que haríamos de seguro sería bueno, como cada momento que había pasado a tu lado. Me diste tu mano en un roce suave que hizo estremecer mis sentidos y dándome un breve impulso me puse de pie, te observé pero esta vez tu no lo hiciste, recorrimos las calles vacías sin detenernos, yo solo seguía tus pasos de forma mecánica y con aquella felicidad que inundaba mi pecho cada vez que caminábamos tomados de la mano, solía ser feliz con aquellos ademanes simples y carentes de significado para la mayoría...

Luego de un rato volteaste hacia mi, sonreíste y un par de hoyuelos se marcaron en tus mejillas, sentí que algo dentro de mi se removía, sentí que me derretía y caía a tus pies cada vez que centrabas tu atención en mí.
Solía seguirte fielmente como un perro o como una estúpida chiquilla enamorada, embelesada, obsesionada o simplemente demasiado carente de amor, pero pese a esto último, amor no era lo que más recibía de ti, porque tenías una peculiar forma de amarme, tu amor era incluso más extraño que tú, y lo único que me reconfortaba de aquello era que sabía que no se lo darías a cualquiera.  Estampaste de forma torpe un beso en una de mis mejillas, cerré los ojos en busca de mantener la sensación de tus perfectos labios aún sobre mi piel, aquellos detalles hacían arder mi pecho y no existía una verdadera definición para las miles de sensaciones que se revolvían en mi interior durante ese momento;  nos encaminamos en medio de la noche, avanzando a paso lento por entre las flores de un jardín, nos adentramos en una pequeña casa, tu mano aún sostenía la mía... Caminamos a tientas entre tanta oscuridad yo solo seguía cada uno de tus pasos mientras tu parecías saber muy bien a donde nos dirigíamos.

Tomaste asiento en lo que parecía ser una cama, tiraste de mi mano obligándome a tomar lugar junto a ti y a acercarme a tu cuerpo, el calor emanado del mismo me hizo tiritar y tu respiración agitada se agolpaba contra mi cuello. Solté tu mano para abrazarte y sentí como un par de tus lágrimas colisionaban en mi piel quemándome al sutil contacto, una inmensa angustia se aposentó en mi pecho y solo pude esperar a que articularas alguna palabra, en esos momentos ya sabía que algo andaba mal y que de seguro sería perjudicial para ambos, lo sabía y por eso me negué a preguntar, porque no era la primera vez que sucedía y tenía miedo de lo que fuese a pasar, tenía miedo de alejarme de ti.

 Lo lamento - Dijiste con voz entrecortada y suave mientras enredabas tus dedos en mis cabellos.

Cerré mis ojos con fuerza como intentando despertar de aquella pesadilla, tu voz volvió a sonar a la misma intensidad pero cada palabra que salía de tu boca parecía golpear de forma brutal alguna parte de mi cuerpo.

 Te mentí, lo he hecho todo este tiempo... Te mentí porque soy un estúpido, un maldito... Entré en este juego creyendo triunfar, creyendo poder ganarlo todo... - Volviste a hablar y me separé para observarte de la forma más natural que podía. - Creí que jamás podría enamorarme de alguien, vi en ti miles de posibilidades de muchas cosas pero nunca pensé en enamorarme y ese fue mi error, ese fue el maldito error, quise jugar contigo, creí que podría pero he salido perdiendo y se que me odiarás después de esto... - Soltaste con desesperación aferrándote nuevamente a mi cuerpo, mientras yo me mantenía estática y un frío doloroso penetraba mi interior mediante las palabras escapaban de tu boca.

Me tomé unos segundos para asimilarlo todo y sentir como una inmensa ráfaga de viento arrasaba cada cálido sentimiento en mi interior, un par de lágrimas brotaron de forma involuntaria, busqué tus labios para besarlos aquella última vez, para recordar tu sabor, para recordar el dolor...
Y dándote la espalda salí del lugar, una insistente lluvia caía sobre mis hombros haciendo incluso más dramática la escena y el frío de las calles parecía no tener comparación con el que llenaba mi pecho.

Después de todo tenías razón, sería una noche muy larga...
 







lunes, 25 de agosto de 2014

I'm glad you came...

Con el pasar del tiempo nos habíamos convertido en un par de recuerdos borrosos, en libros cubiertos de polvo olvidados sobre un estante... Lo único que nos mantenía unidos era aquella promesa de no olvidarnos, pero después de 8 años seguirías recordándolo? Seguiría siendo importante? Todo este tiempo solo me he preguntado como será tu vida, por qué nunca volviste, nunca llamaste ni escribiste... Hasta ahora... Puedo saber que me recuerdas, que probablemente me atesoras por haber sido parte de tu niñez, ¿pero que pasaría con el resto de cosas? ¿Recuerdas cuando te dije que te amaba, aquel día en el cobertizo de mi casa? ¿Pero que exactamente es el amor para un niño de 14 como lo era yo en aquel entonces?
Y esa palabra acompañada de aquel beso tan casto y a la vez significativo mientras las lágrimas mojaban tu pequeño rostro cuando supimos que te irías de Jersey... Me pregunto si lo recuerdas, porque yo suelo hacerlo muy seguido, el concepto de mi amor no ha cambiado mucho pero se encuentra acompañado del miedo de que en todo este tiempo alguien te diera todo lo que yo no pude... Todo lo que la distancia me negó de ti...Y suena egoísta, lo sé. Y es absolutamente estúpido pensar que con 19 años seas el mismo, pero dentro de mi mente gusto de pensar eso, suele ser reconfortante cuando me siento triste.

Me encuentro en el aeropuerto, esperando verte aparecer entre la gente, suponiendo que aquellos ojos no los encontraría en alguien mas, mis manos y mis piernas tiemblan y una tímida gota de sudor se escapa entre mis cabellos cuando te veo aparecer, ya no es un niño sino un hombre quien se acerca a mi, con una gran sonrisa me atrapa entre sus brazos dejandome estático ante el tan cariñoso ademán. Fue hasta entonces que mi cuerpo se relajó, solté mis hombros y un suspiró escapó de mis labios mientras te estrechaba de la misma forma en que tu lo hacías.

-Gee - Oír tu voz fue algo demasiado sublime, algo que con dificultad podría llegar a olvidar, pero lo fue aún más el escuchar el diminutivo de mi nombre, aquel que nadie más que tu usaba para referirse a mi y lo acababa de oír escapar de tus labios después de largos 8 años...

-Frankie... - Respondí y te separaste para observarme  y yo solo me mantuve quieto esperando con ansias volver a oirte hablar.

-Gee, te he extrañado tanto - Y eso fue más que suficiente para que una especie de calidéz exquisita llegara hasta mi pecho, haciéndome sentir de aquella forma tan extraña que hace años no experimentaba. Te abracé nuevamente, solo para sentirme completo, para saber que era verdad y estabas ahí realmente... Que no era un sueño como muchas otras veces en las que te desvanecías en mis brazos tras un inoportuno y brusco despertar. Pero esta vez era real y lo sabía, porque ni el mejor de mis sueños hubiese podido recrear tu aroma o el particular y divertido sonido de tu risa.

viernes, 22 de agosto de 2014

#15


"Continuamos en este juego absurdo de ignorarnos, de intentar odiarnos, pero... ¿Cuánto tiempo seguiremos así? o mejor dicho... ¿Que se supone que conseguiremos con esto?

Y es que... ¿Acaso no te das cuenta de como vibra mi piel desde dentro cada vez que me tocas aunque sea por simple casualidad? Ó ¿No haz notado como mi corazón parece escapar de mi pecho cada vez que me miras?

A veces siento que me quemas, que me envenenas lentamente y no dejo de pensar en lo estúpidos que estamos siendo, en lo estúpidos que hemos sido todo este tiempo. Y todas aquellas lágrimas derramadas por un mismo objetivo, la forma en la que nos negamos el amor que sentimos el uno por el otro, como si disfrutáramos este show sangriento en el que nos destrozamos por dentro y luego nos sanamos con caricias y besos que quedan en la nada.

Como un rompecabezas que armas y desarmas solo por diversión, por aburrimiento, porque nos hemos acostumbrado más a dañarnos que a querernos y porque de alguna forma quizás demasiado enferma me conformo con esto y a veces suelo pensar que hasta me gusta.

Porque he atesorado cada momento, cada mirada, cada abrazo... De una forma miserable y dañina he dejado que me estreches en tus brazos para luego arrojarme contra el suelo una vez más en esa escena sin sentido en la que me das tu mano para levantarme y me vuelves a empujar.

Porque abrí mi pecho ante ti y puse la daga en tus manos, te di el poder de matarme pero te niegas a hacerlo porque prefieres verme sufrir."