viernes, 15 de octubre de 2010

Pesadillas? o una realidad alterna..? [segunda parte]

-Y que es lo que harás? - Preguntó mientras yo seguía observando minuciosamente los golpes en mi torso, descubriendo uno tras otro con asombro y un poco de lástima hacia mi misma.

-No puedo quedarme aquí - contesté sin quitar mi vista del espejo.

-Por que no? - preguntó y yo llevé mi vista hacia la suya que esta vez esperaba atentamente una respuesta coherente de mi parte, la cual tardé en conseguir.

-Por que... es tu casa, y puede llegar tu novia y no quiero molestar - Respondí y pude notar la incomodidad de mis palabras en su rostro.

-No, ella no vendrá hoy...por eso te estoy diciendo que puedes quedarte... eres muy testaruda oye... yo solo te quiero ayudar... - contestó y de un salto salió de la cama y se dirigió al baño dejándome sola en la habitación con sus palabras rebotando en mi mente una y otra vez.

Volví hacia la cama y me senté, mi columna se contrajo al sentir el fuerte dolor en mi torso al encorvarme, dejé mis pensamientos en blanco mientras ponía atención al ruido de la ducha, me quedé ahí un buen rato sintiendo las leves puntadas en mis moretones que se hacían presentes con el más mínimo movimiento. "yo solo te quiero ayudar..." esa frase se repetía en mi mente, una y otra vez como un disco rayado, ella era increíblemente amable conmigo, aún sin tener obligaciones... y después de todo tenía razón, no podía llegar así a casa...
El casi imperceptible sonido de la manilla de la puerta del baño me alertó y de un salto desperté de mi letargo, ella venía saliendo de la ducha, envuelta en una toalla blanca que dejaba al descubierto partes de su piel blanquecina, su cabello goteaba sobre sus hombros y aquellas gotas de agua iban a morir en sus pechos dentro de aquella toalla que tapaba mi extraña curiosidad.

-Tienes razón, no puedo llegar así a casa - dije siguiendola con la mirada mientras ella caminaba por la habitacion buscando ropa limpia.

-Te lo dije, yo no tengo problema en que te quedes aquí... eres tu la orgullosa que rechaza mi ofrecimiento - dijo sin mirarme, de pronto soltó la toalla que la cubría, dejando al descubierto su cuerpo esbelto y curvilíeneo, el calor se apoderó de mi cara en segundos y enseguida desvié mi vista de su figura.

-¿Que? - dijo notando mi comportamiento. - No tengo nada que tu no tengas, por que pones esa cara?

Ella tenía razón, esas sensaciones no eran normales, pues teníamos lo mismo, ambas eramos mujeres, mi comportamiento era ilógico hasta a mi me parecía que lo era, pero el calor en mis mejillas era inevitable y ella no hacía esfuerzos por dejar de causarme esas sensaciones. Se vistío sin ni un apuro, podría jurar que rió al verme observando la pared blanca de fondo tratando de no llevar mi vista hacia su cuerpo.

-Enserio no te molesta que me quede? - Pregunté con un tono casi inaudible aún sin mirarla.

-Vas a seguir con lo mismo, te estoy diciendo que no hay ni un problema - dijo calzandose unos jeans rotos y gastados.

-Pero papá me llamará para preguntarme en donde estoy, que se supone que le voy a decir?

-Que te quedarás conmigo esta noche... ¿que tiene de malo que te quedes conmigo? No te voy a violar si es eso lo que crees - rió haciéndome sentir nuevamente una explosión de colores acompañados de un abrumador calor en mis mejillas.

Continuará...

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