Demasiado tiempo perdido entre letras sueltas, entre frases inconclusas e historias muertas.
lunes, 26 de diciembre de 2011
#3
Creo que siempre se trató de ti, esta búsqueda cuantiosa por ser libre, era solo por poder acercarme a ti sin que el miedo hiciera temblar mis piernas. Y después de batallar tanto, estoy justo a tus pies, solo debes mirar, ya no hay obstáculos, solo los que tu quieres poner... Para mi no hay nada, ni siquiera aire que separe nuestras existencias. La distancia ha desaparecido, la he desvanecido con borbotones de sangre provenientes directamente de mi corazón.
No hay mucho que hacer en este lugar, no tiene nada que ofrecerme, solo tu, aquí, ahora. Solo dime si quieres que me quede o simplemente se tan cruel como puedas y dime que me vaya. Ya nada podría doler más que el haberte amado en silencio tanto tiempo. Simplemente sofócame, golpeame, hazme caer tan profundo que no pueda volver a ver tu mirada maliciosa.
jueves, 8 de diciembre de 2011
All I Want For Christmas Is You.

Pensando en lo que quería para navidad... Llegué a un punto de mi mente nunca antes explorado, no al menos que yo pudiese recordar, el tema es que no quiero nada material esta vez... Y me arremetió ese pensamiento casi irreverente.
Nunca he sido muy exigente en ese sentido, nunca pedí demasiado de las personas, y nunca he sido demasiado superficial si se tratase de elegir una eventual pareja o amar en secreto a una persona.
Recordaba aquel día, aquel día que creí que sería igual a todos los demás, pero sin embargo no lo fue.
Solo me guié por esa risa burlona con aire juguetón que se acercó despacio hacia mis oídos. Y fue más que suficiente... Mucho más que suficiente para que todo en mi interior se retorciera como miles de pequeñas culebritas. Lo relaciono con aquello que llaman sentir "mariposas en el estómago" aunque no estoy segura, es una sensación extraña, indescriptible, lejana que a la vez te carcome los nervios.
Pero esa risa de sonido casi armonioso no provenía de nadie respectivo en ese lugar, sino que salía desde los insignificantes parlantes de una computadora, esparciéndose por el lugar. Necesitaba con desesperación saber de quien se trataba, quien era él que con el solo sonido de su voz despertaba todos mis sentidos.
Y me acerqué disimulando hacia la luminosa e inerte pantalla, y si, ahí estaba... Cabello negro, cejas arqueadas, sonrisa ancha... Y esos ojos... Esos ojos color avellana que brillan de forma exagerada, bien abiertos, con ansias de conocer todo lo que los rodea.
Y así, justamente así... Fue como comenzó ese largo camino de enamoramiento entre esa pantalla y yo.
Porque ÈL estaba ahí, nada más me ataba a la luminiscencia casi molesta de la pantalla... Y si, me siento ridícula, ahora me siento muy ridícula... De seguir aquí después de tanto tiempo, deseando nuevamente poder una mañana abrir mis ojos y enseguida encontrar los suyos. Y lo peor... Es que jamás pasará, pero lo sigo deseando... Porque dicen que cuando deseas algo con todas tus fuerzas, a cada momento te acercas un poco más, y es solo eso lo que yo quiero... Saber de que se trata todo esto, saber quien es, verlo, escucharlo aunque sea a un par de metros de distancia o quizá lo suficientemente cerca para poder percibir el aroma emanado por su piel. Es solo eso, algo tan simple, algo que se puede conseguir de cualquier persona... Pero no, yo no quiero eso de cualquier persona, yo quiero eso de el... Solo de el.
Y puedo parecer ilusa, pero estas ganas no se desvanecen de ni una forma, son como un muro de cemento reforzado minuciosamente. Se que si algún día consigo esto que deseo tanto, seré feliz... Tan feliz como pocas veces lo he sido.
Make my wish come true... Baby all I want for Christmas is you...
martes, 6 de diciembre de 2011
#2
Pero los minutos pasan, tal como si fuesen eternos, y no hay ruido alguno que me alerte tu llegada. Ya no hay cable a tierra, ya no hay NADA.
Me tendí en el suelo y sentí como poco a poco desaparecía entre tanta soledad, entre tantos errores, entre tantos fracasos y tantas frustraciones. Ahora YO no soy NADA. Pero... ¿sabes que sería mucho mejor que esto? Que ambos fuésemos NADA.
¿Es mucho pedir que te recuestes junto a mi a observar este lánguido techo? Que me dejes sentir el calor de tu compañía, o el sonido casi inaudible de tu voz.
¿Es mucho pedir, que me dejes ser por un momento, la única persona que inunda tu mente?
...
miércoles, 23 de noviembre de 2011
#1
Retengo con fuerza en el pecho esas ganas de llorar que te provocan dolor...
Escondo mi mirada que está a solo un segundo de dejar salir una pequeñísima lágrima que secaré disimuladamente con mi manga. Y seguiré como si nada... Como siempre "tan como siempre". Sonreiré y responderé sarcásticamente. Correré, escaparé a mi soledad, a esa almohada llena de sentimientos que se derraman por mis ojos, correré hacia ella sin que nadie lo note... Una vez más.
jueves, 17 de noviembre de 2011
Noches...
Tus ojos me observan a cada cierto tiempo, es como si escapáramos de algo que aun no se que es... Aún así la sensación es tan dulce... Tu mano aprieta la mía con fuerza, con esa entereza que me hace continuar la marcha en donde abandono todo lo que un día quise ser y sin embargo no lo fui.
Comprendo casi exactamente, a cada paso... Que todo lo que soy es esto, eres tu y yo esta noche que se abre solo para nuestro encuentro casi imposible.
Paramos al fin, para colisionar nuestros labios ansiosos... El nerviosismo brota por nuestros cuerpos, encontramos calor en donde solo había frialdad... Y yo, encontré cariño en donde menos imaginé poder hacerlo.
En la fuerza de tus brazos me dejo caer, en busca de sensaciones que creí perdidas, pero no... Tu estabas ahí, con tu mirada atenta, con esos dos ojos brillantes que en esta ocasión solo me veían a mi...
Quedará entre nosotros, lo prometo, entre esta oscuridad, entre la distancia imperceptible de nuestros labios en este instante. Todo, absolutamente todo quedará aquí, encerrado entre tu cuerpo y el mío, en cada caricia y en cada latido de nuestros corazones... Quedará guardado el recuerdo de esta noche casi mágica... En donde por primera vez abandoné todo sin mirar atrás, sin sentir temor ni culpa... Por primera vez entregué todo lo que tengo sin importarme que pasara después.
lunes, 7 de noviembre de 2011
Cariño... He crecido, como ser, como persona... Y he entendido tantas cosas que se que te gustaría oír, más tengo muy claro que no es posible.
No lágrimas, no más palabras, no más lamentos.
martes, 25 de octubre de 2011
...
No puedo, no lo haré... No renunciaré a esto otra vez, no dejaré escapar de mis manos lo que me costó arrebatarle a él... O podrías acaso ser tan mentiroso... Tu mismo dijiste que nada había cambiado, que en el interior seguíamos siendo los mismos de siempre... Entonces... ¿Por que jugar con la única persona que nunca te dio la espalda?
Podrías acaso decirme que no estuve ahí para secar cada una de tus lágrimas... Podrías afrontarme de frente y decirme, que no sentí tu dolor como si me perteneciera...
Puedes decir tantas cosas... Tantas que no son ciertas... Como yo podría escupirte a la cara que no te quiero... O simplemente abrir la ventana y gritar, que todo esto es completamente inexistente.
No eres el agua eres la sed... Fuiste mi llanto, ya no tanto...
lunes, 17 de octubre de 2011
Hueá sin nombre.
Pero mi esposa… Ella ya no es la misma, y si bien se sabe que los años no pasan en vano, no es directamente ese el hecho que me atormenta… Sino Él.
Hace unos meses, mi esposa y yo planeamos un viaje para poder relajarnos, arrendaríamos una hermosa casa cerca de una playa, eran unas cortas pero impresionantes vacaciones. Se suponía que intentaríamos renovar las energías de nuestra relación, las que según ambos habíamos perdido a causa del estrés diario. Pero en realidad no era el estrés diario ni nada absolutamente parecido… Ambos nos encontrábamos muertos, muertos en vida, cansados de vernos día a día. Cansados de la monotonía de nuestros cuerpos que con el pasar de los años conocíamos por derecho y por revés.
A pesar del exquisito sonido de las olas rompiendo la playa y la privilegiada vista de aquella hermosa casa. Todo seguía siendo lo mismo, simplemente porque nosotros seguíamos siendo los mismos. Y van y vienen las peleas constantes, el no acuerdo de opiniones y todos esos contra que nos han hecho dejar de sentir amor el uno por el otro.
-Gerard, no, déjame. – Era lo único que lograba conseguir cada vez que me acercaba a ella buscando un simple ademán de cariño, o quizás solo una mirada que me atara a seguir a su lado.
-Sabes Lindsey… Cada vez que me acerco a ti y me rechazas siento como si fuese un estúpido hombre de 40 años que ruega por sexo… Pero mírame, mírate… Tenemos 35 años, somos jóvenes, no adolescentes pero si jóvenes… Y ni siquiera puedo acariciar tu regazo o dejar que mis dedos se enreden en los nudos de tu cabellera, ¿que es lo que sucede?
Por favor dímelo y déjame ser libre de esto.
-Gerard, si quieres ser libre, puedes tomar tus cosas e irte, yo no te estoy atando a mi lado… No comprendo que es lo que quieres que te explique, porque francamente ni siquiera yo se lo que sucede con nosotros.
Estábamos completamente hundidos en la monotonía y el no gusto por ambos. Nuestro matrimonio había muerto…
Tomé mi billetera poniéndola en el bolsillo trasero de mi gastado Jeans. Salí a caminar por la desolada y tranquila playa, necesitaba sentir que realmente descansaba un momento, necesitaba sentir esa libertad que había perdido hace ya algunos años.
Había caminado tanto, que ni siquiera me di cuenta de como llegué cerca de otras casas, un poco más a tras mano de la playa, miré hacia atrás y ya no podía divisar la casa en donde me hospedaba actualmente, pero no me importó, solo seguí caminando, no tenía ánimos para dar pie atrás a todo lo caminado.
-Señor, ¿está perdido? – Escuché una voz a mis espaldas.
-No, solo camino… - Contesté sin voltear.
-Oh, ya veo… Los turistas no suelen caminar hacia estas partes de la playa. – Dijo adoptando una posición a mi lado y caminando a mi ritmo. Lo miré de reojo.
-Necesitaba tomar un poco de aire… - Sinceré y levanté mi vista para ver aquel perfil, tan perfecto como nunca antes vi en mi vida.
-Espero no haberlo molestado – Se disculpó y clavó su mirada en la mía, en una exquisita colisión de sonrisas que no se atrevían a salir.
-No claro que no… So...Soy Gerard – Dije estirando mi mano para saludarle.
-Yo soy Frank, mucho gusto – Sonrió.
-Igualmente Frank… Y dime… ¿Vives por aquí? – Inquirí.
-En realidad no, pero me gusta venir a la playa, hace que me sienta libre de vez en cuando, y bueno… Me tomé el atrevimiento de preguntarle si estaba perdido porque nunca veo gente por estos lados… - Dijo sin dejar de sonreír ni un solo momento.
-La verdad es que también necesitaba sentirme un poco libre – Sonreí.
-¿Se hospeda en las cabañas del inicio de la playa? – Preguntó
-Si, vine un tiempo… Con mi familia… Pero Frank, solo dime Gerard, haces que me sienta viejo…
-Lo siento… Gerard… Bueno, ya es hora de irme… Si necesitas compañía suelo venir aquí todas las noches, no lo se, podríamos hablar – Sonrió coquetamente y yo comprendía exactamente su plan, pero me era conveniente hacer como que nunca noté nada, nos despedimos y caminamos cada uno hacia lados contrarios. Yo volví a la casa, lentamente… Ni siquiera tenía ganas de llegar, si no fuese por mi pequeña, esa pequeña que se había convertido en mi vida.
Subí con desgano los tres pequeños escalones de la entrada de la casa y al momento en que abrí la puerta, mi pequeña corrió hacia mis brazos, la levanté y besé su mejilla.
Lugo la volví a dejar en el suelo y caminé hacia la cocina, y ahí estaba mi esposa, la hermosísima mujer con la que me había casado y a la que algún día estuve seguro de haber amado.
-¿Quieres cenar? – Preguntó al momento que se percató de mi presencia.
-Claro – Contesté con una sonrisa entre los labios, ni siquiera me agradaba estar ahí, solo sonreía inconscientemente.
Cenamos en completa paz, solos los tres como era de costumbre, hablábamos pequeños intervalos de distintas conversaciones que no concluían en nada. Pero sin embargo habíamos logrado un buen rato sin discusiones ni malas caras.
Terminamos de cenar, Lindsey levantó los platos, mientras yo llevaba a Bandit a su habitación para hacerla dormir. Acosté a mi pequeña hija y me aseguré de que se durmiera placidamente, estampé un tierno beso en su frente y salí cerrando la puerta tras de mi.
Caminé hacia la habitación que nos correspondía a mí y a Lindsey, ella ya se preparaba para dormir, como siempre, dándome esa atmósfera melancólica que desde hace un tiempo nos envolvía a ambos todas las noches. Seguí la secuencia rutinaria, lo único que cambiaba era nuestra habitación… Me acosté en silencio, mientras ella cepillaba su cabello para luego acomodarse a mi lado y no regalarme nada más que su calor corporal.
Me revolvía de un lado a otro en esa cama que parecía mucho más amplia de lo que se veía, no lograba concebir el sueño, por más insistente que fuera cerrando mis ojos. Miré hacia ella y supe que dormía, oía su respiración suave, la observé por un momento, acaricié una de sus mejillas casi sin tocarla.
-Perdóname – Fue lo único que mis labios pudieron articular. Me levanté sigilosamente sin hacer ruido, me vestí y salí, necesitaba aire y un poco más que eso.
Caminé por la playa vacía, disfrutaba enormemente el paisaje nocturno, la brisa pasaba de ser fría a completamente agradable, acariciando mis mejillas con suavidad, caminé sin saber a donde me dirigía y sin un propósito concreto.
Tras mi lento caminar y la poca visibilidad que me proporcionaba la noche logré divisar una silueta sentada en la arena observando como la luna se reflejaba en las quietas aguas.
Era él, simplemente nunca encontraría un perfil así, ni siquiera dibujándolo, ni soñándolo…
-Gerard… No creí que vendrías – Dijo sorprendido y yo tomé asiento junto a el.
Me observó dulcemente, el brillo de sus ojos era hipnotizador, con una hermosura indescriptible.
No dije nada, absolutamente nada, solo me quedé a su lado en silencio observando la inmensidad de las aguas. El hizo un movimiento que pude percibir aún sin que me tocara, como una vibración escalofriante. Echó hacia atrás el gorro que cubría su cabello corto y se acercó.
Me observaba con sus grandes ojos a una distancia que se hacía íntima. Su juventud resaltaba en cada rasgo bien formado de su rostro. El calor que desprendía su cuerpo me hacía temblar, de ansias y una cuota de temor.
Besó mi mejilla con esos carnosos y rojos labios, llenó mi piel de pequeños besos. Yo me separé unos centímetros, tomé su rostro entre mis manos y finalmente besé sus labios, los saboreé y disfruté por unos segundos. Sentía como si de pronto una llama se encendiera dentro de mí, como si de un momento a otro volviese a vivir.
Se levantó y estiró su mano para que yo la tomara, y lo hice, caminamos a paso rápido sintiendo como nuestros píes se hundían en la arena. Sacó una pequeña llave de su bolsillo y entre una oscuridad rotunda abrimos una puerta y nos adentramos en una habitación que parecía estar vacía y así era. Se aseguró de cerrar la puerta mientras yo intentaba encontrar un hilo de luz que me quitara esa sensación de ceguedad.
El conocía completamente cada esquina de esa pequeña habitación sacó una insignificante cajita de fósforos y encendió uno, se dirigió hacia dos velas abandonadas sobre una pequeña mesita en una de las cuatro esquinas que nos resguardaban.
Por fin luego de unos infinitos segundos lograba ver su rostro ante mí, vi como se despojó de sus ropas, mientras yo permanecía inmóvil disfrutando el pequeño paisaje en el que se convertía su cuerpo semi-desnudo. Un montón de dibujos cubrían su piel que tenía un color exquisito, tan terso, tan innecesariamente perfecto.
Se acercó, sus brazos colgaban inmóviles a cada lado de su estrecha cadera. Caminó lento, como si no sintiera prisa alguna por comenzar.
Casi sin tocarme arrojó parte de mis ropas por la habitación, acarició mis hombros desnudos una y otra vez. Me sometí completamente a su deseo que también era el mío, mi corazón palpitaba a cada movimiento. Me parecía dulce la desesperación de sus dedos por abrir mi pantalón, me sentí aprisionado por un momento y enloquecido ante su impaciencia mezclada con el placer que compartíamos. Comenzaba a arder en deseos de ese amor reprimido que parecía escapársele en cada bocanada de respiración.
Una vez estando ambos completamente desnudos, el se aleja unos metros y me observa, su mirada atenta abarca todo mis ser deseoso de ese cariño que hace tiempo olvidó. La tensión de mi cuerpo se fue, solté mis brazos dejándolos caer, sintiendo una enorme libertad y un íntimo bienestar.
Se acercó, violento… Completamente seguro de lo que hacía, atrapó mis labios entre los suyos y no los dejó escapar, acariciaba mi cuerpo repetitivamente como si no pudiese controlar sus instintos. Baja por mi cuello humedeciéndolo, siento el olor emanado de su cuerpo, esa mezcla entre cigarrillos y algún perfume que desconozco. Recorro con la punta de mis dedos cada curva de su tonificado cuerpo. En un movimiento rápido lo aprisiono contra la pared, su mejilla toca la madera fría que sostiene el lugar. Mientras yo solo oigo con atención cada uno de los sonidos que salen de su boca. Toco incansablemente, una y otra vez la perfección de su torso. Es como si pudiera sentir la sangre recorrer sus venas dándole fuerza a sus extremidades que ya no saben que hacer de tanto maldito placer que guardan ambos cuerpos.
Su cuerpo pareciera hervir, mientras sus muslos presionan con esa terrible mezcla entre placer y dolor, se sostiene de las paredes inertes queriendo soltar gritos que se enmudecen a cada envestida.
Lo envuelvo, lo arrastro, estoy loco de placer como nunca antes en mis 35 años. Desfallecemos de placer aún reprimido, el cansancio se hace notar tras unos segundos de inactividad en el que solo acaricio sus muslos.
Nos dejamos caer en el suelo frío, sin importar si quiera la incomodidad que pudiéramos sentir. El cansancio nos mató a los dos… Al despertar el yacía a mi lado, envuelto en una frazada que no recuerdo de donde salió, dormía plácido, su respiración era leve, nuestros cuerpos sudados contrarrestaban correctamente. Observé su semblante levemente pueril… Tuve el tiempo suficiente para observar cada uno de los tatuajes que lo adornaban de forma innecesaria. Deslicé lentamente mi mano por sus suaves cabellos, me separé sin que lo notara, me incorporé al frío que me envolvió al alejarme de su cuerpo, lo observé una vez más y salí cerrando cuidadosamente esa puerta que había guardado aquella noche el secreto más grande de mi vida.
jueves, 13 de octubre de 2011
You are loved.

No lo se... Qué puedo decir al respecto... De ti, de mi... O de aquel nosotros que simplemente jamás existió.
Tan solo sostengo una taza de café entre mis manos, me pierdo en el color oscuro de aquel amargo líquido que se vuelve la salvación de mis días. Y solo pienso... En que no hay recuerdos contigo, simplemente no hay nada... Solo un mar de sueños... Un inmenso e inservible mar de sueños que nunca dejaron de ser eso... Sueños... Siento tanto que todo esto quedara inconcluso.
Odio tanto esta terrible mezcla de sensaciones en mi interior...
A pequeños y sonoros sorbos voy consumiendo aquella taza de café amarga... Y esta vez mi mirada solo se pierde en el monótono paisaje de la ventana... La misma ventana que veo todos los días como si esperara algo, como si un suceso extraño me viniese a salvar de mi misma...
Hace ya tiempo que dejé de creer en que cosas así le pasen a gente como yo... Así como también hace ya tiempo que me cansé de que me utilizaran, y me cansé de ser la estúpida que siempre está para todos los que nunca estuvieron ni están cuando soy yo quien añora compañía y comprensión... O quizás menos que eso, solo sentir una presencia que comparta el aire de una habitación... Solo eso...
Desde aquel día que no me sentía tan dolorosamente tocada por tu presencia inexistente.
Pero de la nada surgió esa idea ilusa Esa frase miserable, humilde y hermosa a la vez.
Tu eres amada, y con eso basta... Y todo esto es como una dramática historia cuando no debería ser así... Yo debería buscar mi camino... Mi propio camino, pero no lo hago porque no puedo dejarte... Aún sin haber estado nunca contigo no puedo dejarte, aún no habiendo estado nunca cerca no puedo alejarme.
Y francamente, no se si odiarte o quererte como siempre... Estás siendo amada y eso fue lo único que siempre quise, claramente no de esta forma... Pero debería conformarme de una vez, conformarme o realmente resignarme a ser quien espía tras la puerta...
En fin... Iré por otra taza de café.
lunes, 3 de octubre de 2011
Fuckin' Nightmare.
domingo, 2 de octubre de 2011
nada más.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
I'm Lovesick.
Soy tan feliz cuando no vienes fugasmente a mis pensamientos y tan triste cuando no puedo sacarte de aquí. En esos momentos no encuentro mejor nombre a esto que siento, estoy enferma, enferma de un amor abandonado en un rincón y no lo puedo evitar... Todas mis antiguas escapatorias de la maldita vida real se han ido perdiendo, gastando, tal como pasa con mi existencia misma en este momento. Y como será de ingrata la vida conmigo que cada canción tiene algo que me recuerda a ti. He llegado a pensar que todos me odian o que quizás me estoy volviendo loca. Pero no, solo estoy enferma, enferma de amor.
Eh escrito tantas canciones que nunca serán reveladas, tantos poemas que no terminan en nada... Y tu vienes y vas sin decir palabra, vienes y vas y juegas conmigo y no te cansas, tu no... Pero yo si y esto ya es mucho, es más de lo que puedo soportar...
You tell me that you love me...Then you go and leave me... Why you do this to me.
Baby... I'm lovesick.♪
viernes, 9 de septiembre de 2011
Hoy...
No, aún no existe una sensación ni remotamente similar a la que te provoca el calor de otra persona mezclándose con el tuyo. Ese sentimiento completamente íntimo que sale del lugar más recóndito del alma. Cuando comienzas a pensar en que nadie se imagina lo que ocurre… Ese amor en secreto reflejado en miradas llenas de miedo a ser descubiertos cuando estamos en público. Es impagable tal sensación, es lo que todo ser merece vivir… Porque este sentimiento es maravilloso de cualquier forma, sin importar el vértice por el cuál lo veas.
Creí que nunca me recuperaría, creí que jamás volvería a alzar la vista. Pero ahora estoy tan convencida de que llegaste en el momento más indicado, como si te hubiese llamado sin saberlo… Fuiste la única persona que acudió a mi cuando sentí que ya no tenía fuerzas, aún sin conocernos, aún habiendo hablado tan solo una vez… Hoy, estás aquí… Desbordando mi vida de alegría, porque en tan solo unos minutos cambiaste todo, con una sola palabra hiciste cambiar el color gris del cielo. Fue como si no hubiese existido nada más en este podrido mundo… Absolutamente nada más que tu mano pálida revolviendo mi cabello y tu voz revoloteando por las esquinas, con esas palabras… Tan tuyas…
¿Y sabes? Si esto acabara mañana mismo, te agradecería infinitamente por haberme demostrado que no hay límites en esta vida, que los límites los ponemos nosotros y así como los ponemos podemos cruzarlos, despedazarlos y olvidarlos…
Hasta el momento… Siendo lo suficientemente conciente de mis actos. Puedo decirte que eres quien más cosas me ha enseñado, en corto tiempo… Y es que cada minuto en que tu mirada está sobre mi y tu voz me habla directo, siento que esto es el presente, es el ahora… Es todo lo que importa y no hay nada ni nadie más.
Hoy siento que podría gastar todo mi tiempo agradeciéndote cada segundo que estás a mi lado, agradeciéndote este amor nunca buscado ni remotamente imaginado o cada beso no planeado…Cada caricia no esperada… Cada mirada que desata miles de sensaciones en mi interior. Pero lo que más podría agradecerte es que… Aún pudiendo amar a cualquier otra persona… Hoy me amas a mí, a mí y a nadie más. Hoy… Es la palabra que me enseñaste a decir sin sentir miedo… Hoy tú y yo estamos juntos. Tu eres mi hoy... No importa si no eres el mañana.
miércoles, 17 de agosto de 2011
Pesadillas? o una realidad alterna...? [Décima parte]
No recordaba mucho de lo acontecido la noche anterior, no recordaba nada más allá de aquel beso en el que no podía dejar de pensar… Ella dormía mientras mi mente daba vueltas pensando en lo que pasaría al momento que ella despertara, que le diría, que haría… Como explicaría lo sucedido… Intentaba imaginar todas las escenas posibles de aquel despertar. Y para ser sincera no acerté con ni una de mis estúpidas hipótesis.
De pronto comenzó a revolverse en la cama, dejando escapar suaves gemidos mientras se estiraba cuantiosamente hasta que por fin abrió los ojos.
-¡Buenos días! – Dijo animada, con una gran sonrisa en sus labios.
-Buenos días – Respondí.
-¿Cómo haz amanecido? – Inquirió.
-Bastante bien, nos dormimos muy temprano anoche… - Anoche… era justamente una de las palabras que no tenía pensado formular, era como la palabra clave que abriría todos los recuerdos de lo acontecido.
-Si, es verdad… Pero bueno… No hay muchas cosas que hacer cuando se corta la luz…- dijo, en un intento por darle coherencia a esa conversación matutina sin mayor contenido.
-Y bueno… Creo que… Sabes, lo he pensado… Creo que debería volver a la casa de mi padre. – Dije luego de un momento de silencio que parecía ser eterno.
-No puedes volver ahí, no después de cómo te trató – Protestó.
-Pero…
-Pero es que nada, se acabó. – Dijo preparándose para salir de la cama.
-Espera, espera… Necesito hablar contigo. – Dije alcanzando a tomar uno de sus brazos.
-¿Qué sucede? – Preguntó algo desorientada.
-Es solo que… Mira es complicado… Creo que no se… Parece que me gustas… Pero tu sabes, solo tengo 13 años y nunca he estado con un chico y resulta que creo que me gusta una chica, o sea tu… Pero puede que sea por la sugestión del primer beso, o quizás de verdad me gustas, pero tu eres mayor y yo soy muy pequeña y…y… No podríamos vernos si realmente las cosas pasaran como yo las pienso… Mi menta ha dado vueltas mucho rato pensando lo mismo… Y lo siento, no soy buena en estas cosas…
-Hey, para las revoluciones un momento, respira hondo pequeña, hablas tan rápido que aún intento recepcionar bien la información… - Dijo riendo.
-No es gracioso… Además… Además sabes que odio que se rían de mi – dije molesta.
-No me estoy riendo de ti! – Exclamó. – Solo que… No deberíamos estarnos con rodeos a estas alturas, digo… Ahora que ambas sabemos lo que pasa… Bueno al menos yo tengo claro… Muy claro que me gustas y te quiero mucho y bueno… Creo que debes aclarar tu mente un momento o…
No lo pude evitar, ella hablaba demasiado y yo realmente no estaba escuchando ni una sola palabra, no paraba de ver sus labios, eran de una u otra forma algo parecido a una adicción, necesitaba besarla otra vez y lo hice. Si, en esos lapsos en los que no piensas en nada más que en eso que quieres hacer.
-Ok, no estás ayudando a aclarar las cosas – dijo luego de que volviera a besarla.
-Lo siento, no lo pude evitar – Dije sintiendo el pánico en mi interior al haber asimilado lo que acababa de hacer.
-Sería bueno que desayunáramos con tranquilidad y luego habláramos sobre esto, ¿te parece? – Preguntó.
-Está bien – Accedí y la seguí con la mirada mientras se movía por la habitación.
-Bajaré a la cocina y traeré el desayuno, no te muevas de aquí – Advirtió.
-Ok, te estaré esperando aquí, no te preocupes – Acepté y la vi salir…
Debieron haber pasado si quiera diez minutos, diez eternos minutos en los que estuve sola en esa habitación, solo mi mente y yo buscándole explicación a tal contradicción.
-¡Traigo el desayuno! – Dijo cruzando la puerta con una bandeja en sus manos.
- Gracias – dije al recibir una taza de café y un pequeño pan que no demoré en devorar, en esa terrible mezcla de hambre y nervios.
Comimos sin decir una sola palabra… Solo alguna mísera y cómplice mirada se cruzaba en ocasiones.
-¿Quieres más? – Preguntó
-No, gracias – Respondí
-Ok, llevaré las cosas de vuelta a la cocina, vuelvo en unos segundos – Dijo llevándose esta vez la bandeja un poco más vacía. Al momento que ella salió de la habitación yo me puse de pie para observar a través de la ventana, hacía un día normal, no había mucho de nada, era un buen día para salir a caminar… Pero aún con el hermoso día y el paisaje que se mostraba mi mente no dejaba de pensar mil cosas por segundo, me volteé y pegué mi espalda contra la fría ventana y justo en ese momento ella volvió a entrar.
-Ahora si es momento de hablar, supongo… - Dijo mientras le ponía seguro a la puerta.
-Claro, como quieras – Accedí intentando esconder mi obvio nerviosismo.
-Y bueno… en este pequeño rato que ha pasado…¿Haz analizado lo que te sucede? – inquirió.
-En realidad… No he parado de pensar en esto ni un solo segundo y creo que… Aunque no esté segura… Sé que te quiero mucho y… No lo se, podríamos intentarlo, no perdemos nada… O si?
-Mira… Yo… preferiría esperar a que estés segura no quiero comenzar una relación en donde seré el muñeco con el que experimentes… No se si me entiendas. - Dijo notoriamente incómoda y algo molesta.
-Claro… Claro que te entiendo y lo siento si te hice sentir mal, sabes que me cuesta trabajo expresarme… Pero.
-Acabemos con esto de una maldita vez, ¿quieres ser mi novia o no? – Preguntó ésta vez con voz firme.
-Yo…
-¿Si o no? - Insistió
-No…no, lo siento no puedo, porque… No me gusta no tener la seguridad de mis decisiones y lo último… Lo último que podría desear es lastimarte…
-Está bien, respeto tu decisión – Dijo con notoria tristeza.
-Espera, tampoco quiero que te pongas mal por esto… - Dije acercándome lo suficiente.
-Mira pequeña… No te puedo obligar a nada, pero tú en realidad me gustas mucho… Y la verdad es que dejé muchas cosas de lado para ver si conseguía tenerte para mí… Es solo eso lo que me descoloca, no es nada contra ti… Es solo que debes tomar una decisión concreta, pues no tenemos el tiempo de sobra, no para disfrutar al menos…
-Mira… Tan solo… Dame unos días. Una semana a más tardar y te diré cuál fue mi decisión. ¿Está bien? – Pregunté.
-Trato hecho – Accedió – Sea cual sea tu respuesta lo aceptaré, ya lo sabes… Una semana…
-Solo una semana… - Sonreí.
Continuará...
lunes, 15 de agosto de 2011
...
sábado, 9 de julio de 2011
This is how I disappear...
jueves, 23 de junio de 2011
I know I'm pathetic, I knew when she said it...
jueves, 9 de junio de 2011
I Need Time!
Mirémoslo de esta forma... Se supone que yo no elijo de quien enamorarme o a quien querer, en el caso de que mis sentimientos no fuesen realmente claros hacia esa persona.
Lo siento, no creo en eso. Yo elijo es obvio, supongo... El caso es que hay solo dos formas, amar o no amar...
Entregarte por completo como un idiota, dejar que te pisoteen y miles de weas más que conlleva el amor en si es "Amar" pero yo no quiero ese camino, toda mi maldita vida he sido demasiado orgullosa y no será este el momento de dejar de serlo, conmigo nadie juega, y el estar sola o acompañada es mi decisión...
Siempre he querido y vivir, y realmente me da pánico vivir sola, si es que esto se puede llamar vida, pienso que más que eso... yo solo ESPERO a ver que pasará mañana... No entiendo a la gente que dice "vivir su vida" Realmente creo que esto no nos pertenece, si bien somos dueños de nuestras decisiones más no de nuestra vida, pues no decidimos cuando morir... Se entiende?
Volviendo al tema central... Siempre he deseado vivir, pero una vida sola es aburrida, noches enteras soñé con vivir cosas hermosas junto a otra persona a la cual no le importó nada, y creo que es hora de dejarse de estupideces y aprender a afrontar las weas por mi misma, nací sola, vivo sola, muero sola... Así se supone que debe ser... No?. Bueno no, se supone que para eso estamos, pero yo me alejaré de todo lo que sea remótamente parecido al "amor" por un largo...largo... tiempo... NECESITO TIEMPO! para mi, para conocerme bien, para saber quien mierda soy y que es lo que quiero realmente.
viernes, 3 de junio de 2011
No quiero...
sábado, 28 de mayo de 2011
Frerard.

-Gerard, quiero hablar contigo - dijo Frank guiando a Gerard hacia una esquina de su camarìn.
viernes, 6 de mayo de 2011
Una de las tantas veces que lo vi alejarse...
viernes, 29 de abril de 2011
Intentemoslo?
No, eso es una estupidez... tu forjas tu vida como lo deseas y ahora te queda solo hacer ameno el presente... Hacer como que nada pasó, levantarte en medio de la oscuridad y cerrar con todo tu odio aquella cortina que dejaba entrar la luz de la luna junto a todos esos malditos recuerdos que jamás serán algo más que eso... Recuerdos... que debes matar antes de que ellos te maten y nuevamente hacer como que nada pasó... Simplemente cierra tus ojos con fuerza, y deja que todo a tu alrededor se derrumbe. Simplemente deja que todo caiga, ya náda nos puede lastimar más... Estamos juntos en esto de olvidarnos... intentemoslo...
La historia "Pesadillas o una realidad alterna" se ve interrumpida por mis necesarios desahogo, no significa que no vaya a continuar... Solo me daré un descanzo ;D