sábado, 26 de julio de 2014

Would you carry me to the end?




"Y pese a todas aquellas veces que me acerqué peligrosamente a su rostro  y no reaccionó de ninguna forma, algo dentro de mi seguía creyendo que solo estaba actuando, que en algún momento tendría algo que decirme.
Si algo había aprendido en todo este tiempo de malos tratos y desilusiones, era que el silencio siempre es el refugio perfecto de las personas como él y como yo...
Yo por mi lado, no decía nada, no me agradaba sentir que le rogaba a las personas... Mi mejor arma siempre fueron mis ojos, y bien sabe él que entiende cada una de mis miradas, incluso cuando finge no hacerlo. Porque jamás necesitábamos hablar, porque incluso nuestros amigos en común no lograban entender la silenciosa y cercana relación que manteníamos desde hace ya varios años.
Pero no ha de malinterpretarse la palabra "relación" no hablo de amor, sino de amistad... Aunque hubiese preferido mucho más la primera, pero tratándose de él podría ser paciente, podría esperar el tiempo que fuese necesario, porque me niego a aceptar que me estoy engañando, y aunque me es difícil indagar en sus pensamientos, creo saber lo que siente cada vez que me mira pensando que no noto su mirada sobre mi... De alguna manera se que me quiere quizás no de la misma forma que lo hago yo, pero lo hace... Y lo que si sé y de lo que estoy bastante seguro es de que me necesita, quizás más de lo que quisiera hacerlo."



 

viernes, 18 de julio de 2014

#14


"Y quizás todas esas risas no eran más que solo ruido saliendo de nuestras bocas, pasado un par de minutos todo volvía a ser como antes y las palabras flotaban en la atmósfera incómoda de aquella habitación fría y oscura. Su mirada se entretuvo en una de las esquinas dentro de aquellas cuatro paredes, mientras la mía se deslizó por el suelo en señal de rendición. Lo había intentado, me era difícil recordar cuántas veces...
Pero pese a todos aquellos intentos, pese a que muy de vez en cuando dejaba escapar sonoras risas, su rostro permanecía exactamente igual y ese brillo en sus ojos, casi como un destello lleno de eterna tristeza hacía estremecer mi carne, me absorbía y me hacía parte de él a cada minuto que compartíamos el estrecho espacio de mi habitación.
Cada vez que sus ojos avellanos se clavaban en mí parecía que mi piel se enfriaba, y en vacíos intentos de lograr algo le sonreía y el también lo hacía, pero solo porque se sentía obligado a hacerlo y lo peor era que yo lo sabía…
Dentro de toda la miseria que podía percibir, más que la suya era la mía al pensar que no habría sido nadie más que yo quién se atreviera a poner aquel brillo en sus ojos… El arrepentimiento carcome cada parte de mi ser y cada suspiro que puedo oír escapar de sus labios llega hasta mi en forma de puñal incrustándose en mi pecho.
Sigo atormentándome y atormentándolo a él… Y aún sabiendo la forma de enmendar mi error, mi cobardía a podido incluso más que mis propios sentimientos, sigo esperando la hora en que las palabras se dejen caer de mi boca, esperando el momento propicio para acabar con todos mis miedos…


Pero… ¿Qué pasará si ese momento nunca llega?"

sábado, 5 de julio de 2014

#13


Las horas avanzaban cada vez más lentas... Habíamos dicho tantas cosas aquella noche, tantas buenas y otras quizás no tanto.

Me miraste, esperando una reacción, pero no la hubo... Sabías lo mucho que me costaba afrontar las cosas en ese momento pero tu mirada siguió golpeándome, acusándome de algo que jamás hice.
Creí vanamente que al caer la mañana todas las cosas salidas de nuestras bocas habrían desaparecido, pero al parecer todo seguía exactamente como la noche anterior, todo parecía derrumbarse y por más que me esforcé en buscar una palabra que no terminara de arruinarlo todo, me fue imposible encontrarla, quizás porque ya había dicho suficiente y lo peor era que podía recordarlo todo tan claramente, eran como miles de pequeños cuchillos clavándose en mi cuerpo.

Una sonrisa de medio lado se dejó ver en tu rostro, pero acompañada de un ceño casi inexpresivo, no supe interpretar las cosas en ese momento, moviste la cabeza como negando algo dentro de tu mente y hubiese sido bueno saber de que se trataba o posiblemente todo lo contrario.
El ambiente se sentía raro y hasta el aire que llenaba mis pulmones parecía arder dentro de mi, sentí mi cuerpo más pesado que otras veces y me quedé en el mismo sofá que me había acogido las últimas seis horas dentro de esa pequeña y entristecedora habitación.
Entonces... Contra cualquier pronóstico errado de mi mente, te acercaste a mi, tu mano se deslizó por mi espalda y entonces sentí que había recobrado la valentía para volver a ver directo hacia tus ojos y esperé que hablaras, pues siempre eras tú quien lo hacía.
Y así fue...

"Toda esa sinceridad, vale más que cualquier cosa que pudiese estar sintiendo en este momento... No podría negar que me duele y  que a veces siento ganas de arrancarme los sentimientos, de donde sea que se encuentren escondidos. Decidiste que esto es lo que me merezco, pero en estas horas de amargo silencio no tengo más que darte las gracias por no mentir... Puede que seas la única persona en toda mi vida que no lo haya hecho..."