miércoles, 23 de noviembre de 2011

#1

La mayoría del tiempo estoy preguntándome, si acaso es normal esta vulnerabilidad constante, este sentimiento que me arremete cada vez que alguien me ataca. Ese paso no dado por miedo a herir a quienes no les importa herirme.

Retengo con fuerza en el pecho esas ganas de llorar que te provocan dolor...
Escondo mi mirada que está a solo un segundo de dejar salir una pequeñísima lágrima que secaré disimuladamente con mi manga. Y seguiré como si nada... Como siempre "tan como siempre". Sonreiré y responderé sarcásticamente. Correré, escaparé a mi soledad, a esa almohada llena de sentimientos que se derraman por mis ojos, correré hacia ella sin que nadie lo note... Una vez más.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Noches...

Íbamos de callejón en callejón, bajo la rotunda oscuridad, pero nada parecía malo en ese momento... El cielo estrellado sobre nuestras cabezas, el ruido casi exquisito de la calle, era el sonido de la libertad rotunda, libertad que solo he alcanzado hasta ahora, contigo...

Tus ojos me observan a cada cierto tiempo, es como si escapáramos de algo que aun no se que es... Aún así la sensación es tan dulce... Tu mano aprieta la mía con fuerza, con esa entereza que me hace continuar la marcha en donde abandono todo lo que un día quise ser y sin embargo no lo fui.

Comprendo casi exactamente, a cada paso... Que todo lo que soy es esto, eres tu y yo esta noche que se abre solo para nuestro encuentro casi imposible.

Paramos al fin, para colisionar nuestros labios ansiosos... El nerviosismo brota por nuestros cuerpos, encontramos calor en donde solo había frialdad... Y yo, encontré cariño en donde menos imaginé poder hacerlo.

En la fuerza de tus brazos me dejo caer, en busca de sensaciones que creí perdidas, pero no... Tu estabas ahí, con tu mirada atenta, con esos dos ojos brillantes que en esta ocasión solo me veían a mi...

Quedará entre nosotros, lo prometo, entre esta oscuridad, entre la distancia imperceptible de nuestros labios en este instante. Todo, absolutamente todo quedará aquí, encerrado entre tu cuerpo y el mío, en cada caricia y en cada latido de nuestros corazones... Quedará guardado el recuerdo de esta noche casi mágica... En donde por primera vez abandoné todo sin mirar atrás, sin sentir temor ni culpa... Por primera vez entregué todo lo que tengo sin importarme que pasara después.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Cariño, van 3 años... 3 años exactos desde lo acontecido... Pero las cosas cambian y siento que es bueno... Más bien... Fui yo quien cambió, luego de desilucion tras desilucion, luego de atormentarme con tu recuerdo entendí... Que soy yo quien importa, soy yo quien está aquí padeciendo por algo que no tiene arreglo como lo es la muerte.
Cariño... He crecido, como ser, como persona... Y he entendido tantas cosas que se que te gustaría oír, más tengo muy claro que no es posible.

No lágrimas, no más palabras, no más lamentos.