
No lo se... Qué puedo decir al respecto... De ti, de mi... O de aquel nosotros que simplemente jamás existió.
Tan solo sostengo una taza de café entre mis manos, me pierdo en el color oscuro de aquel amargo líquido que se vuelve la salvación de mis días. Y solo pienso... En que no hay recuerdos contigo, simplemente no hay nada... Solo un mar de sueños... Un inmenso e inservible mar de sueños que nunca dejaron de ser eso... Sueños... Siento tanto que todo esto quedara inconcluso.
Odio tanto esta terrible mezcla de sensaciones en mi interior...
A pequeños y sonoros sorbos voy consumiendo aquella taza de café amarga... Y esta vez mi mirada solo se pierde en el monótono paisaje de la ventana... La misma ventana que veo todos los días como si esperara algo, como si un suceso extraño me viniese a salvar de mi misma...
Hace ya tiempo que dejé de creer en que cosas así le pasen a gente como yo... Así como también hace ya tiempo que me cansé de que me utilizaran, y me cansé de ser la estúpida que siempre está para todos los que nunca estuvieron ni están cuando soy yo quien añora compañía y comprensión... O quizás menos que eso, solo sentir una presencia que comparta el aire de una habitación... Solo eso...
Desde aquel día que no me sentía tan dolorosamente tocada por tu presencia inexistente.
Pero de la nada surgió esa idea ilusa Esa frase miserable, humilde y hermosa a la vez.
Tu eres amada, y con eso basta... Y todo esto es como una dramática historia cuando no debería ser así... Yo debería buscar mi camino... Mi propio camino, pero no lo hago porque no puedo dejarte... Aún sin haber estado nunca contigo no puedo dejarte, aún no habiendo estado nunca cerca no puedo alejarme.
Y francamente, no se si odiarte o quererte como siempre... Estás siendo amada y eso fue lo único que siempre quise, claramente no de esta forma... Pero debería conformarme de una vez, conformarme o realmente resignarme a ser quien espía tras la puerta...
En fin... Iré por otra taza de café.
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