En lo más profundo de mi mente, tan solo esperaba que llegaras lo antes posible, extendieras tu mano para yo poder tomarla y saber, que tengo algo por lo que permanecer aquí. En lo más profundo de mis sentimientos, solo deseaba que vinieras a salvarme.
Pero los minutos pasan, tal como si fuesen eternos, y no hay ruido alguno que me alerte tu llegada. Ya no hay cable a tierra, ya no hay NADA.
Me tendí en el suelo y sentí como poco a poco desaparecía entre tanta soledad, entre tantos errores, entre tantos fracasos y tantas frustraciones. Ahora YO no soy NADA. Pero... ¿sabes que sería mucho mejor que esto? Que ambos fuésemos NADA.
¿Es mucho pedir que te recuestes junto a mi a observar este lánguido techo? Que me dejes sentir el calor de tu compañía, o el sonido casi inaudible de tu voz.
¿Es mucho pedir, que me dejes ser por un momento, la única persona que inunda tu mente?
...
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