Demasiado tiempo perdido entre letras sueltas, entre frases inconclusas e historias muertas.
martes, 4 de noviembre de 2014
¿Y ahora qué?
"Quisiera que fuese siempre así, quisiera que fueras mía."
Lo observé con una mirada llena de ternura mientras mi cabeza reposaba en su pecho, en su pecho cálido, me abrazó fuerte.
-¿Qué sugieres que hagamos entonces? - Pregunté en voz baja.
-¿Vernos más seguido? ¿Hablar más?
-Por mi está bien - Mi corazón latió fuerte, cerré los ojos y rodeé su cuello con mis brazos, él tembló al contacto estrechándome, llevándome hacia su altura para besarme.
-¿Qué hago para que dejes de sentir tanto miedo? ¿Cómo hacer que me creas? - Me observó serio.
-Lo siento, no puedo... Esto es parte de mi - Desvié mi vista hacia la plaza vacía que nos rodeaba.
-No soy bueno en esto, no quiero dañarte, porque sé lo que se siente que lo hagan, pero siento que lo estoy haciendo en este momento - Hundió su nariz en mi cuello, yo acaricié su semi larga cabellera y ambos cuerpos se vieron envueltos en un escalofrío.
-Ni siquiera sé por qué accedo a hacer esto si se que a la larga acabaré lastimada - Dije manteniendo la posición.
-No quiero lastimarte - Se alejó unos centímetros.
-Pero lo harás - Fijé mi vista en el suelo, él no dijo nada, sus manos se deslizaron desde mis hombros hasta tomar las mías, me guió hacia uno de los asientos al final de la plaza, nos sentamos en completo silencio.
-¿Estás bien? - Preguntó.
-No lo sé... - Respondí, podía sentir mis heridas abrirse a cada palabra, a cada contacto con su cuerpo, por miserable que fuese, besarle era un acto masoquista, quererlo, era un acto suicida.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario