Demasiado tiempo perdido entre letras sueltas, entre frases inconclusas e historias muertas.
lunes, 27 de octubre de 2014
...
¿Conoces esas sensación en el pecho? Como cuando has hecho algo malo y no quieres que nadie te descubra. Como cuando eras niño y rompiste aquel recuerdo de familia sentimentalmente invaluable.
Por alguna ridícula razón así me sentía queriéndote, sentía que todo ese cariño en mi pecho era casi una maldición, después de todo no me pertenecías ni lo harías jamás y aquel pensamiento solo empeoraba las cosas. Tenía miedo de decir la verdad, tenía miedo de que me odiaras después de eso, porque sabía que así sería. Preferí esconderme y seguir siendo el mismo maldito cobarde que había sido durante toda mi vida, porque estaba tan acostumbrado a no poder obtener lo que realmente quería, que ya ni siquiera era tan terrible.
Los meses transcurrían silenciosos, y a esas alturas ya había comprendido que te habías convertido en un objeto tras una vitrina de vidrios reforzados, un objeto que deseaba, un objeto que amaba pero que jamás conseguiría, pero el saberlo ni siquiera era un consuelo.
Cada día que pasaba era peor, te habías convertido en un maldito dolor de cabeza, de esos que no se quitan con nada.
Al salir a la calle podía sentir la mirada de todas esas personas, despellejándome vivo, como si supieran todo, como si mi cerebro se encontrase recubierto por una capa trasparente y pudieran ver todo lo que pienso y se dieran cuenta de que en más de la mitad de mis pensamientos te encontrabas tu, podía incluso escuchar las risas, las burlas, y una que otra persona que me observaba con una mirada plagada de lástima.
Y es por eso que los últimos días opté por ni siquiera salir a la calle, prefería hundirme en la oscuridad, lejos de cualquier cosa que pudiese traer de vuelta tu recuerdo, porque la frustración había ganado y ahora cada vez que te aparecías por mi mente no había una sonrisa surcando mi rostro, sino miles de lágrimas que dejaban pequeños senderos húmedos en mis mejillas... A momentos... A momentos llegué a pensar incluso que estaba loco y el tiempo no hizo más que darme la razón.
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¿Qué se yo? Se acerca Halloween y todos ustedes, bastardos, deberían morir sobre todo TÚ.
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