lunes, 25 de agosto de 2014

I'm glad you came...

Con el pasar del tiempo nos habíamos convertido en un par de recuerdos borrosos, en libros cubiertos de polvo olvidados sobre un estante... Lo único que nos mantenía unidos era aquella promesa de no olvidarnos, pero después de 8 años seguirías recordándolo? Seguiría siendo importante? Todo este tiempo solo me he preguntado como será tu vida, por qué nunca volviste, nunca llamaste ni escribiste... Hasta ahora... Puedo saber que me recuerdas, que probablemente me atesoras por haber sido parte de tu niñez, ¿pero que pasaría con el resto de cosas? ¿Recuerdas cuando te dije que te amaba, aquel día en el cobertizo de mi casa? ¿Pero que exactamente es el amor para un niño de 14 como lo era yo en aquel entonces?
Y esa palabra acompañada de aquel beso tan casto y a la vez significativo mientras las lágrimas mojaban tu pequeño rostro cuando supimos que te irías de Jersey... Me pregunto si lo recuerdas, porque yo suelo hacerlo muy seguido, el concepto de mi amor no ha cambiado mucho pero se encuentra acompañado del miedo de que en todo este tiempo alguien te diera todo lo que yo no pude... Todo lo que la distancia me negó de ti...Y suena egoísta, lo sé. Y es absolutamente estúpido pensar que con 19 años seas el mismo, pero dentro de mi mente gusto de pensar eso, suele ser reconfortante cuando me siento triste.

Me encuentro en el aeropuerto, esperando verte aparecer entre la gente, suponiendo que aquellos ojos no los encontraría en alguien mas, mis manos y mis piernas tiemblan y una tímida gota de sudor se escapa entre mis cabellos cuando te veo aparecer, ya no es un niño sino un hombre quien se acerca a mi, con una gran sonrisa me atrapa entre sus brazos dejandome estático ante el tan cariñoso ademán. Fue hasta entonces que mi cuerpo se relajó, solté mis hombros y un suspiró escapó de mis labios mientras te estrechaba de la misma forma en que tu lo hacías.

-Gee - Oír tu voz fue algo demasiado sublime, algo que con dificultad podría llegar a olvidar, pero lo fue aún más el escuchar el diminutivo de mi nombre, aquel que nadie más que tu usaba para referirse a mi y lo acababa de oír escapar de tus labios después de largos 8 años...

-Frankie... - Respondí y te separaste para observarme  y yo solo me mantuve quieto esperando con ansias volver a oirte hablar.

-Gee, te he extrañado tanto - Y eso fue más que suficiente para que una especie de calidéz exquisita llegara hasta mi pecho, haciéndome sentir de aquella forma tan extraña que hace años no experimentaba. Te abracé nuevamente, solo para sentirme completo, para saber que era verdad y estabas ahí realmente... Que no era un sueño como muchas otras veces en las que te desvanecías en mis brazos tras un inoportuno y brusco despertar. Pero esta vez era real y lo sabía, porque ni el mejor de mis sueños hubiese podido recrear tu aroma o el particular y divertido sonido de tu risa.

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