viernes, 29 de agosto de 2014

A long long night...





Esta será una larga noche - Dijiste posando tu mirada serena sobre mi cuerpo.

No pude entender bien en aquel momento a lo que te referías, ni siquiera podía imaginarlo así que decidí solo asentir, porque fuese lo que fuese que haríamos de seguro sería bueno, como cada momento que había pasado a tu lado. Me diste tu mano en un roce suave que hizo estremecer mis sentidos y dándome un breve impulso me puse de pie, te observé pero esta vez tu no lo hiciste, recorrimos las calles vacías sin detenernos, yo solo seguía tus pasos de forma mecánica y con aquella felicidad que inundaba mi pecho cada vez que caminábamos tomados de la mano, solía ser feliz con aquellos ademanes simples y carentes de significado para la mayoría...

Luego de un rato volteaste hacia mi, sonreíste y un par de hoyuelos se marcaron en tus mejillas, sentí que algo dentro de mi se removía, sentí que me derretía y caía a tus pies cada vez que centrabas tu atención en mí.
Solía seguirte fielmente como un perro o como una estúpida chiquilla enamorada, embelesada, obsesionada o simplemente demasiado carente de amor, pero pese a esto último, amor no era lo que más recibía de ti, porque tenías una peculiar forma de amarme, tu amor era incluso más extraño que tú, y lo único que me reconfortaba de aquello era que sabía que no se lo darías a cualquiera.  Estampaste de forma torpe un beso en una de mis mejillas, cerré los ojos en busca de mantener la sensación de tus perfectos labios aún sobre mi piel, aquellos detalles hacían arder mi pecho y no existía una verdadera definición para las miles de sensaciones que se revolvían en mi interior durante ese momento;  nos encaminamos en medio de la noche, avanzando a paso lento por entre las flores de un jardín, nos adentramos en una pequeña casa, tu mano aún sostenía la mía... Caminamos a tientas entre tanta oscuridad yo solo seguía cada uno de tus pasos mientras tu parecías saber muy bien a donde nos dirigíamos.

Tomaste asiento en lo que parecía ser una cama, tiraste de mi mano obligándome a tomar lugar junto a ti y a acercarme a tu cuerpo, el calor emanado del mismo me hizo tiritar y tu respiración agitada se agolpaba contra mi cuello. Solté tu mano para abrazarte y sentí como un par de tus lágrimas colisionaban en mi piel quemándome al sutil contacto, una inmensa angustia se aposentó en mi pecho y solo pude esperar a que articularas alguna palabra, en esos momentos ya sabía que algo andaba mal y que de seguro sería perjudicial para ambos, lo sabía y por eso me negué a preguntar, porque no era la primera vez que sucedía y tenía miedo de lo que fuese a pasar, tenía miedo de alejarme de ti.

 Lo lamento - Dijiste con voz entrecortada y suave mientras enredabas tus dedos en mis cabellos.

Cerré mis ojos con fuerza como intentando despertar de aquella pesadilla, tu voz volvió a sonar a la misma intensidad pero cada palabra que salía de tu boca parecía golpear de forma brutal alguna parte de mi cuerpo.

 Te mentí, lo he hecho todo este tiempo... Te mentí porque soy un estúpido, un maldito... Entré en este juego creyendo triunfar, creyendo poder ganarlo todo... - Volviste a hablar y me separé para observarte de la forma más natural que podía. - Creí que jamás podría enamorarme de alguien, vi en ti miles de posibilidades de muchas cosas pero nunca pensé en enamorarme y ese fue mi error, ese fue el maldito error, quise jugar contigo, creí que podría pero he salido perdiendo y se que me odiarás después de esto... - Soltaste con desesperación aferrándote nuevamente a mi cuerpo, mientras yo me mantenía estática y un frío doloroso penetraba mi interior mediante las palabras escapaban de tu boca.

Me tomé unos segundos para asimilarlo todo y sentir como una inmensa ráfaga de viento arrasaba cada cálido sentimiento en mi interior, un par de lágrimas brotaron de forma involuntaria, busqué tus labios para besarlos aquella última vez, para recordar tu sabor, para recordar el dolor...
Y dándote la espalda salí del lugar, una insistente lluvia caía sobre mis hombros haciendo incluso más dramática la escena y el frío de las calles parecía no tener comparación con el que llenaba mi pecho.

Después de todo tenías razón, sería una noche muy larga...
 







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