El tiempo se ha llevado una gran parte de mi, de todo lo bueno que algún día tuve... Ha sido tan devastador como tú. Es que tu partida dejó más que lágrimas en mí... Más que un simple dolor, tu ausencia me lastima como cuchillas entrando y saliendo de mi piel todo el tiempo.
Extraño cada maldita palabra emanando de tus labios, extraño los días fríos que eran la excusa perfecta de tus cálidos abrazos.
El olor de tu cuello, tus suaves manos sobre mi rostro...
A veces siento que puedo oír el sonido divertido de tu risa en mis recuerdos, luego me doy cuenta de que se me hace casi imposible recordar tu voz, es entonces cuando mi pecho duele y mi corazón ya enfermo pareciera empeorar, y es que es demasiado difícil resistir un día más de este modo. Creí que después de tantos años todo mejoraría, que el tiempo cerraría todas mis heridas...
Pero esta llaga que se abre en mi pecho cada vez que te apareces en mi memoria, parece ser más y más dolorosa, porque no puedo dejar de extrañarte ni de amarte.
Y sinceramente... Jamás me sentí tan infeliz.
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