martes, 3 de febrero de 2015

Lo siento.

Ya no siento, ni sueño, ni me ilusiono... Tampoco lloro, ni recuerdo... No hay lamentos en este lugar ni un grado de calidez al que aferrarse, ya no hay lastimeras pérdidas, ya no hay sollozos ahogados a media noche, no hay sentimientos en un cuerpo convertido en piedra.
Se han ido todos de aquí, el lugar está tan vacío que solo hay sombra, tan silencioso y aún así no logro oír mi corazón latir.
 
El camino es recto y fácil pero jamás se conoce donde acaba.

No dejo nada en esta noche, no dejo rastros de amor correspondido porque jamás lo tuve, no dejo rastros de vida porque no la necesito... Y cuando el sol vuelva solo quedará mi cuerpo más vacío que antes, más muerto que nunca.

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