Y ahí estaba yo, con la vista nublada ante un gélido paisaje invernal, en aquel duro e incómodo asiento de la plaza, tratando de hacer algo diferente, observando a los lejos a la gente que pasaba tan seria.
Por pequeños lapsos de tiempo me sentía solo y era entonces cuando el viento frío aprovechaba mi debilidad para colarse hasta mis huesos.
Estaba ávido de conocimientos, mi mente estaba a punto de explotar, tan llena de ideas, tan impregnada de inteligencia... Pero después de todo eso no parecía importarle al resto, a nadie... ¿Si quiera me importaba a mí? ¿O todo ese aprendizaje enfermizo había sido únicamente la búsqueda de hacer algo con mi vida, de sentirme bien? de sentirme... ¿completo?.
Entonces todos aquellos libros coleccionados en mi estantería, los mismos que conocía por derecho y por revés... ¿Sólo habían sido una pérdida de tiempo?.
Comienzo a reprocharme acerca de todo lo que he hecho con el pasar de los años, todo lo que ayer creí que estaba bien y hoy solo me ha arrastrado a este penoso asiento de esta vacía plaza, en pleno invierno, mientras el ruido molesto de mis temblorosas mandíbulas me ensordece y me quedo... Me quedo quieto y espero... Espero encontrarte otra vez.
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