miércoles, 22 de diciembre de 2010

Pesadillas? o una realidad alterna..? [octava parte]

Al llegar a mi casa, enseguida pude sentir la mirada fría y desafiante de mi padre, no me habló, simplemente me observó hasta que pasé a mi habitación, cerré la puerta pero enseguida se volvió a abrir, era él.
-Donde estábas? – Preguntó en un tono tan regañador que me causó escalofríos.
-En casa de una amiga – contesté mientras buscaba ropa limpia.
-Te costaba mucho llamar para avisar?
-Lo mismo que te costaba a ti llamar para preguntar – contesté aún sin alterarme.
-Bien, estás castigada, no vuelves a salir.
-No puedes negarme la libertad, ese derecho no es tuyo – lo miré con odio.
-Lo es! Soy tu padre! tengo derechos sobre ti! – gritó
-Padre llamas a quien no se preocupa de su hija durante años?, de que malditos derechos me vienes a hablar ahora, ambos sabemos que no te gusta tenerme aquí, y que no estaría aquí si no fuese por mi madre que se empeña en unir algo que no existe! – tomé la poca ropa que había podido juntar y salí de la habitacion dejandolo solo, mis hermanos me observaron preocupados, decidí salir de ahí lo antes posible. Volví a la misma vacía calle por la cual acababa de caminar, guardé como pude la ropa dentro de mi bolso y corri nuevamente por el mismo lugar por el que había llegado, mis ojos se humedecieron y una lágrima se deshizo en el viento, corrí hasta quedar casi sin aliento, corrí hacia ella, hacia sus brazos, la necesitaba, inexplicablemente la necesitaba.
Toqué la puerta, casi con desesperacion, sentí sus pasos lentos acercarse, mis ansias por verla y sentirme protegida nuevamente se hacían insoportables, abrío la puerta, sonrió, pero aquella sonrisa se borro en cuanto vio mi rostro humedecido por las lágrimas.
-¿Què sucedió? – Preguntó en tono lastímero y me atrajo a su cuerpo en un abrazo que no pude rechazar.
-El, el y sus malditas palabras otra vez – solté con tristeza y más lágrimas rodaron por mis mejillas. Ella cerró la puerta mientras me mantenía abrazada y pegada a su cuerpo, acarició mi cabello y besó mi frente, yo descancé tranquilamente en su pecho, sintiendo la liviandad del cariño y la inmensa seguridad que ella me ofrecía.
-Vamos adentro – dijo y tomó mi mano guiándome hacia su habitación.
-No se que se cree, no se como tiene cara para hacerse llamar padre, dime, por favor… por que yo de verdad no entiendo… - dije con tristeza sentada en la cama mientras ella acomodaba mi bolso en el armario.
-Por que te preocupas tanto por el, no deberia importante, tu a el no le importas… simplemente… entra en su juego – dijo en ese tono tranquilo que la identificaba, se sentó a mi lado en la cama y peinó mi cabello con una de sus manos.
-Tienes razon, me siento tan estupida al preocuparme por esto, lo bueno es que ahora estoy aquí contigo, no te molesta verdad?
-Claro que no, sabes que más bien es un agrado que estés aquí, solo te pediré que tengas paciencia con mi madre, ya sabes como es ella… por si te dice algo o quien sabe…
-No hay problema – sonreí, guardamos silencio hasta que ella volvió a hablar.
-Dios! A quien engaño, ya no soporto más - dijo de forma apresurada, tomó mi cara y aproximó sus labios a los míos, mi cuerpo pareció congelarse en ese momento, sus calidos labios se movian sobre los míos que no lograban reaccionar. Se alejó con una mirada angustiosa, observó mi cara inexpresiva y luego habló – Lo siento, lo siento, soy una tonta, disculpame
-N…no te preocupes – sonreí para darle tranquilidad.
-Lo lamento de verdad, no pude soportar más, no puedo tenerte cerca y no hacer eso, yo… no se que… no se que me…
-Hey, calma, no pasó nada… tranquila – dije acariciando su espalda.
-Ok

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