lunes, 29 de noviembre de 2010

Pesadillas? o una realidad alterna..? [séptima parte]


-¿Ahora si quieres ir a desayunar? - Preguntó deshaciendo la comodidad.
-Está bien – contesté mientras refregaba insistentemente mis ojos, salí de la cama pasando por sobre ella, volví a calzarme los mismos jeans maltratados y sucios de hace una semana y me apresuré a ganar el baño.
-¿Te irás hoy? – Preguntó parada en el umbral de la puerta mientras yo cepillaba mis dientes frente al espejo. Asentí con la cabeza y acabé lo más rápido posible para poder hablar.
-Iré nada más hacer acto de presencia, lo más probable es que vuelva, ya sabes que no me gusta estar ahí, de todas formas te aviso… si?
-Ok – dijo dejando notar su disgusto por mi partida y siguió rumbo hacia la cocina, caminé detrás y me senté frente a ella en la pequeña mesita que adornaba el lugar, su mirada se perdía en el color oscuro de su taza de café mientras con una de sus manos sujetaba su cabeza. – ¿Café? – ofreció y yo asentí, una humeante taza de café estaba ahora frente a mis ojos, di las gracias y continué observándola en silencio. El ambiente se hacía molesto, no había nada más que el ruido constante de nuestras gargantas al beber café y nuestras miradas imposibles de interpretar.
-¿Te pasa algo? – Inquirí sin despegar mi vista de su presencia, mientras sostenía mi tazón de café caliente con ambas manos.
-No, y ¿a ti? – Preguntó fijando su mirada en mi.
-No, nada tampoco – respondí y bajé la vista luego de que mis ojos se hayan encontrado con los suyos por un par de segundos.
-Yo… eh…
-Estás… Lo siento, habla tu – dije luego de que nuestras frases colisionaran al mismo tiempo en un enredo de palabras.
-Ok… yo me preguntaba si… lo que te dije hace rato acarreará problemas para nuestra amistad… - dijo con esa mirada atenta que me encantaba sentir.
-Claro que no, ¿Por qué lo haría? – Pregunté.
-No lo se, de pronto caí en cuenta de que fue una declaración muy comprometedora, y no se… creí que podría traer problemas para nuestra amistad… o que algo podría cambiar a causa de eso, y siento miedo de que eso ocurra… ¿entiendes?
-Ya veo, por eso estás así… Pero no te preocupes, no hay problema con eso, no por mi lado al menos.
-Bien, eso me deja más tranquila – dijo y se puso de pie al sonido del tostador. La observé pacientemente mientras untaba dos tostadas de las cuales una era para mi.
-Gracias – dije al recibir la apetecible tostada.
-¿En que estábamos? – Preguntó volviendo a tomar lugar frente a mi.
-Hablábamos de tu declaración matutina – reí.
-Oh, si - sonrió – El tema es que… me gustas… y no se si eso es realmente bueno…
-¿Por qué lo dices? – Pregunté de forma ingenua.
-Nunca he desistido de tener algo que quiero, cuando tengo algo, o alguien en la mente, lucho hasta conseguirlo, pero sin embargo, esta vez estoy poniendo nuestra amistad por sobre todo – dijo y continuó saboreando su desayuno, mientras mi estómago e llenaba de sensaciones extrañas y un calor avasallador quemaba mis mejillas. –¿Qué sucede? – Preguntó notando mi incomodidad.
-Nada – respondí, tratando de portarme con naturalidad, luego de eso todo se tornó silencio hasta que acabamos de desayunar.
-¿Te irás enseguida? – Preguntó al verme juntando mis pertenencias.
- Si, mientras más rápido me vaya, más rápido estaré de vuelta – sonreí – Además necesito una ducha… con urgencia – dije en tono divertido.
-Está bien – dijo entre risas y continuó sacando las cosas de la mesa.
-Nos vemos – dije una vez estando lista, me acerqué para despedirme, estampé un beso en su mejilla y ella solo me observó con ternura y sonrió.
-Cuídate – dijo y me acompañó hasta la salida
-También tu – contesté.
-Llámame cuando llegues a tu casa… ¿si?
-Ok – respondí sintiendo mi corazón lleno de cariño por su preocupación y cuidado, caminé por la calle desolada tratando de dejar de lado el hecho de que ella siguiera parada en al puerta, la despedida sería tan solo por unas horas y me dolía como si no la fuese a ver nunca más. - Es tan fácil acostumbrarse al cariño, es tan fácil acostumbrarse a lo que no va a durar… - susurré mientras caminaba por las calles frías y vacías.


Continuará...

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