Dentro de
mi mente emergieron las miles de posibilidades, de cómo y cuando sucedería todo,
divagaba en fantasías como los pensamientos de una chiquilla ilusionada… Y es
que lo único que esperaba de ti era que vinieras y me reclamaras como tuyo, porque
te pertenecía desde el comienzo, te pertenecí desde la primera mirada e incluso
antes de aquel extraño primer beso.
Cada sonrisa
cómplice me decía que sabías todo lo que yo, pero tenías miedo, yo también temo…
No realmente a que mis sentimientos no sean correspondidos, sino miedo de alargar
el tiempo y que ni siquiera toda la vida que nos queda sea suficiente para saciarnos
de esto que es demasiado profundo como para llamarlo simplemente amor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario