miércoles, 23 de abril de 2014

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Supongo que me estaba desgastando, mi mente estaba un poco cansada y una parte de mi se sentía demasiado triste para seguir en el juego.
Cambié levemente mi forma de ver las cosas, lo suficiente como para darme cuenta de que más de la mitad de las decisiones que había tomado en los últimos meses habían sido demasiado erradas y autodestructivas y peor aún era que el hecho de darme cuenta no significaba que quisiera que las cosas se arreglaran ni mucho menos. Me parecía encantadoramente cómodo el seguir viviendo así, de forma miserable y despreocupada como lo había hecho ya durante varios años.
Me dejé caer sobre el cómodo y único sofá de la habitación soltando un largo respiro, observé el techo por largo rato, quise saber que pasaba, deseé encontrar la parte de mi que se había salido de su lugar y por qué me estaba sintiendo tan vacía todo este último tiempo.
Las respuestas tardan en llegar a mi mente y ni una de ellas es lo suficientemente coherente o verdadera. No me sentía orgullosa de ser así, decidí levantarme y observarme minusiosamente a mi misma en el reflejo del espejo...
Lástima es la única palabra que puede definir la horrible sensación que se aposentó en mi pecho en ese momento, ni siquiera podía sentir que ese apagado rostro que se encontraba frente a mi realmente era el mío, tomé mi cara entre ambas manos, sin delicadeza alguna...
Esto es lo que soy ahora, esto es en lo que busqué convertirme.

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