Después de tanto tiempo, me sigue pareciendo cautivadora tu mirada... Mirada trasparente, innecesariamente hermosa. Ojos brillantes, sonrisa perfecta. Simplemente demasiado para mi, demasiado para cualquiera.
Aún así... Aún bajo el dominio de tu presencia... Nunca logro dejar de pensar en ella, no logro arrancarla de aquí, por alguna razón ilógica... Ella sigue tan dentro mío como el día en que descubrí que el amor en mi vida llevaba estampado su nombre.
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