Te vi, a metros de distancia. Deseé correr con todas mis fuerzas y abrazarte... Pero una barrera incolora me frenaba el camino. Yo ya no era una niña pequeña y tu no eras el hombre de hace tantos años. Sentí ese cosquilleo molesto en los ojos que te avisan la inminente caída de inmensos goterones salados. Pero contraje todo..
Había tanto odio y dolor dentro de mi en ese momento, que no había tiempo de llorar, no había tiempo de hablar. Íbamos por un mismo propósito, por más que doliera, por más que me quemara interiormente. Ya no existen lasos que unan nuestras separadas existencias.
Ya se había agotado el tiempo, las piezas de este rompecabezas se habían esparcido por el suelo.
Nuestras vidas tienen rumbos tan distintos ahora... Mis lágrimas ya no te pertenecen, mi dulce recuerdo de niña ya no te pertenece.
Miles de palabras arrojadas al viento es lo único que tenemos tú y yo. Las cuales estoy cansada de intentar alcanzar cuales mariposas escurridizas se me escapan de las manos y se van volando sin mirar atrás.
De la misma forma te alejas tu. De la misma forma te alejo yo, ya no eres parte de esto, no eres parte de mi vida, ya no eres parte de mi.
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